No hagas lo que no te gusta que te hagan a ti.

Muchas veces, a las empresas les cuesta ponerse en la piel de los clientes.

Si al entrar en una página web no te gusta que te salte un pop-up pidiendo que te suscribas a su newsletter, ¿Qué te hace pensar que eso es lo que quieren ver los usuarios de tu web?

Existen otras maneras de pedir el correo electrónico, o simplemente no lo pidas, crea un contenido tan interesante que la gente quiera darte su correo para recibir un mensaje en su bandeja de entrada cada vez que publiques sin que tengas que pedírselo.

Lo mismo pasa con los formularios de registro o de compra, menos es más. ¿Cuántas veces has estado comprando por internet y te ha dado pereza rellenar ese larguísimo formulario? A la hora de diseñarlo debemos definir muy bien cuáles son los datos imprescindibles que necesitamos y reducir ese número al mínimo posible.

Antes de hacerlo, piensa si te gustaría que te lo hicieran a ti.

Hasta luego.

Borja.

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