Polifonik, no eres tú, soy yo.

Hace un mes tome la decisión de que este sería mi último Polifonik realizando el vídeo oficial del festival. No se lo había comunicado a nadie, no lo había consultado con nadie, fue una dura decisión que tome mientras veía en bucle todos los vídeos que he grabado durante estos cuatro años para el festival.

Conforme se acercaba la fecha tenía más ganas de disfrutarlo como nunca y vivir cada momento sabiendo que era el último. Y así lo he hecho. Me he reído, he bailado, he trabajado y he disfrutado, he disfrutado como un enano.

El domingo a las 8 de la mañana, sabiendo que eran mis últimos minutos dentro del festival decidí ponerme en una esquina de la oficina y observar, nunca había visto en esa oficina tanta gente tan cansada y con semejante cara de felicidad, y no puede evitar sonreír, y pensar si la decisión que había tomado hace un mes era la correcta.

Me fui de ahí convencido que estaba equivocado y pensando que el año que viene quería volver.

Al despertar le comunique a Luis e Iván, los directores, que este había sido mi último año grabando en el festival, pero que no podía irme de Polifonik, solo pedía un cambio de puesto.

Polifonik es un festival que te enamora solo con poner un pie en el recinto. Todo está cuidado al detalle, todos estamos cuidados al detalle. En pocos eventos cuidan tanto al público como al trabajador.

Polifonik es un festival pequeño, pero porque quiere y ojalá lo siga siendo mucho tiempo. Solo en Polifonik puedes cenar compartiendo botella de vino con Carlos Sadness y Pecker mientras les preguntas en que momento tiraran el confeti para estar atento y poder grabar el instante, recorrerte el recinto de punta a punta como si nada junto a Angel Stanich con dos cajas de melocotones que le han traído unos fans o ver un concierto mientras tomas una cerveza con Julio Ródenas. Polifonik es un festival familiar, y así nos sentimos todos lo que estamos dentro.

Han sido cuatro años mágicos, cuatro años en los que he aprendido, he conocido gente, he descubierto nuevos grupos y sobretodo, me he divertido.

Todo tiene un principio y un final, a veces, tenemos la suerte de elegir cuando termina.
Ahora viviré otras experiencias, veré el festival desde otro punto de vista, todavía no sé cuál, pero si tengo claro que quiero seguir formando parte de esto.

Nos vemos en la pista de baile.
LARGA VIDA A POLIFONIK.

Hasta luego.

Borja.

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